Eduardo Buchner
- EMEDELACU

- 17 abr
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EDUARDO BUCHNER, nació el 20 de mayo de 1860, en Múnich, capital del entonces reino de Baviera, donde su padre, que era médico, dictaba cátedra de medicina forense en la Universidad de Medicina de esa ciudad.
Aún cuando su progenitor propuso dar a su hijo una educación científica, vióse ésta frustrada al quedar el niño a los pocos años huérfano de padre. Los escasos recursos con que contaba su madre obligaron a Buchner a seguir la carrera comercial, como así también a buscar un empleo que halló en un establecimiento fabril. Referente a sus estudios concurrió primero a una clase de latín y luego a la Escuela de Politécnica.
Lo que más le interesaba era la química de fermentación en la cual se distinguía tanto que le fue ofrecido un empleo.
En 1885 entró en la Universidad, doctorándose tres años más tarde (1888) en filosofía, siendo en el año 1890 admitido como ayudante en el magnífico laboratorio que dirigía Juan Federico Guillermo Adolfo von Baeyer, (véase su biografía en los premiados del año 1905, LA BALANZA N° 179).
En 1891 obtuvo el empleo de lector en la Universidad, pudiendo con la ayuda de von Baeyer, levantar un laboratorio propio para el estudio de la química de fermentación.
Durante el año 1893 fué llamado a Kiel para hacerse cargo del laboratorio analítico de la Universidad, donde recibió una distinción y en 1895 el título de profesor, pasando al año siguiente a la Universidad de Tubinga como profesor extraordinario de química analítica y farmaceútica. En 1898 pasó como profesor al Colegio de Agricultura de Berlín y en 1900 fué nombrado lector en la Universidad de la misma ciudad, cargo que ocupó hasta 1909 en que fué trasladado a la Universidad de Breslau y finalmente en 1911 a la de Wurzburgo.
Ha hecho muchos trabajos sobre las combinaciones orgánicas y se ocupó principalmente de los compuestos sintéticos. Uno de sus principales méritos científicos es haber demostrado que el químico alemán Justo de Liebig estaba en lo cierto al afirmar que la fermentación puede ser independiente de la vida de las células, pudiendo extraerse y aislarse de la vida de las células de fermento una substancia capaz de producir la misma acción en la levadura viva. Así halló, por ejemplo, que la fermentación alcohólica del azúcar, produce un fermento particular o enzima que contiene la llamada zimasa, descubrimiento que hizo público en 1897 en diversas publicaciones de carácter científico.
El estallido de la guerra mundial, a principios de agosto de 1914, le sorprendió al frente de su cátedra en la Universidad de Wurzburgo, y a pesar que había ya años pasado un medio siglo de existencia, al ser llamado a filas la clase a que pertenecía, hubo de empuñar las armas, perdiendo la vida el día 12 de agosto de 1917 en una acción preliminar a la contraofensiva aliada en el sector de Verdún.
En 1907 recibió el Premio Nobel para Ciencias Químicas “en pago a sus investigaciones bioquímicas y por sus descubrimientos en el terreno de las fermentaciones”.
Débese principalmente a su pluma la obra Die Zymase Garung que escribió con la colaboración de su hermano Hans Buchner y del profesor Martín Hahn, (1903) como así también Beziehungen der Chemie Zur Landwirtschaft (Berlín 1904).
1° y 15 de Septiembre de 1940.
LA BALANZA NÚMS. 184 Y 185.
Libro: Biografías de la Balanza
Autor: Joaquín Trincado
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