Economía Universal
- EMEDELACU

- 15 oct 2025
- 4 Min. de lectura

Nueva es también esta economía en la tierra; pero consiste en la unidad de todos los espíritus, concentrados en el maestro, para así conseguir la solidaridad con todo el universo; con lo cual se alcanza la omnipotencia, para obrar en ley la armonía de la Creación.
Aquí tengo que traer a colación al Padre, llamado por Abrahám, Hellí, en su lengua Hebraica, y dice en el testamento alianza: “Los mundos son infinitos y el hombre ha de vivir en todos los que existen; pero la Creación sigue y no se acaba”; lo que confirma esta nueva economía universal, que siento como hebilla de este gran capítulo de economías: Catorce economías, todas científicas y necesarias, confirmadas por los 24 ancianos que a Juan apóstol le presentaron alrededor del trono del cordero, figurado así el Creador, porque el cordero no tiene jamás rencor, ni venganza, ni busca represalias; y además sabed que, esos 24 ancianos, representan los 24 libros de que se compone la Biblia, que ya no puede ser hallada en su pureza, porque fue mixtificada por todas las religiones.
Pues bien; la economía Universal, es necesaria por todas las razones de la vida de cada mundo; pero hay dos razones máximas que las voy a anotar, y son: primera, que por la economía universal, se obra en la omnipotencia con todas las fuerzas de los solidarizados y armonía de la ley, es decir, que hace una obra en un mundo y aquella obra no se hace a la vez en otro mundo, porque sería restar fuerzas y es natural que costaría más esfuerzo en los dos donde se operara; en tanto que, sumadas las fuerzas todas, la obra se hace con la mitad de esfuerzo en la mitad de tiempo. Este sólo ejemplo bastará para comprender la utilidad y la necesidad de la economía Universal.
La segunda razón es mayor, porque es de vida: y es que tenemos por Ley que tener parte en todos los mundos del universo, para poder vivir en todos los que existen y crear otros más progresados para cada humanidad que termina en un mundo, cuando de él ha extraído toda su esencia y los espíritus llevan en Luz y sabiduría, el cómputo del peso: y por ley de progreso, si un mundo, por ejemplo, la tierra, termina su carrera en el grado 10, el mundo que deberá ocupar esta familia, empezará en el límite del grado 10 y será el 1° real de aquel mundo en su valor del progreso metafísico.
¿Pero creéis que se lo han de dar hecho? No tal. Han de hacerlo los terrestres ese mundo, porque no hay dádiva de gracia; la ley no regala más que la materia Éter, del que sacarán, molécula por molécula, todos sus componentes, lo mismo que el espíritu fabrica sus cuerpos de hombre, y si no, no lo sería. Así, las familias que pueblan los mundos se han de crear el inmediato que en ley han de ocupar por otra etapa de la Creación eterna y continuada.
Pero sí hay, por economía Universal, por solidaridad, por deber fraternal, maestros que enseñan a los menores; nos conviene entenderlo bien: Por solidaridad. De modo que, si nosotros ascendemos a un mundo del grado 11 y por la solidaridad tenemos maestros del grado 12, nosotros que hemos hecho el grado 10, tenemos que ser maestros para otros del grado 9.
Aquí os quedan tres peldaños de la infinita escala, de la sin fin cadena que representa mi Economía Universal, que os debe ser provechosa.
Ahora bien; como toda la Creación la habéis de recibir explicada en claro y conciso estudio físico-metafísico y todo lo entenderéis, réstame sólo decir a los hombres, mis hermanos que no os apresuréis a leer por lo atrayente de los temas y hasta por la amenidad de la lectura; pero menos os apresuréis a criticar para excusaros de los cargos que necesariamente han de asaltar vuestra conciencia. Tened valor y seguid sabiendo que de hombres es faltar y todos hemos faltado y el Padre no se inmutó de nuestras faltas: sabía que éramos niños y que llegaríamos a mayores y nos espera siempre y nos lo aseguró por Abrahám en su testamento alianza, diciendo: “Mi luz di en Adán para mis hijos y cuando la conocerán me serán fieles”.
Mas si de hombres es faltar, de hombres honrados es confesar la falta para satisfacer al ofendido, sea hombre o la Ley, y en esa confesión no hay rebajamiento: es nobleza, es fortaleza, es hidalguía, es fraternidad confesada, y la reconciliación, cediendo el que está fuera de la verdad, asciende al igual del que tiene razón y es sellada esa fraternidad con el amor de la Madre, que aquí es la Ley suprema y única, que todo lo domina.
Mas otra consideración y última se ofrece y es de orden: es una pregunta que la mayoría se hará y es: ¿Dónde está el hombre que sea el todo para esta armonía profiláctica? Diógenes buscaba un hombre: ahora todos los hombres buscan un hombre. Diógenes no lo encontró, porque era él solo a buscarlo y la individualidad es muy poca cosa. Hoy los hombres todos en asamblea, pueden encontrarlo y la ley del Creador ha debido preparar al hombre que los hombres buscan, porque si no, no lo podrían percibir. Lo que no existe no es percibido. ¿Lo perciben? Luego debe estar.
Hay una regla fija inequívoca. El hombre que los hombres buscan será aquel que pueda contender y entender estas 14 economías y las 24 cátedras de los 24 ancianos. ¿Está el Hombre? Lo buscan los hombres de conciencia; lo busca el sentimiento popular universal; lo buscan todos y la Ley es la que lo inspira... luego el hombre está; y si los hombres no lo encontraran, la Ley, el Padre, que sabe que la tierra es mayor de edad, lo mostrará y acaso la humanidad sufra una contracción de estupefacción.
Libro: Los cinco amores
Autor: Joaquín Trincado
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