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Joaquín Trincado

Economía Rural y Agrícola

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

La economía rural y agrícola se basa en el aprovechamiento de la economía orgánica y científica en todas sus ramas, para sacar por su eficacia y unidad, mejores rendimientos cada vez.


Cuando se piensa el descuido que las ciencias han tenido para no prestar todo su concurso y atención a la agricultura, no se puede menos que entristecerse, porque queda demostrado el desconocimiento de que la agricultura es la única base posible del bienestar y por esto hay tanto descontento y la vida llegó a lo imposible de vivirla.


Para todo hay hombres y todo puede ser simultáneo; pero en caso de no poder ser todas las cosas a la vez para darse satisfacción el hombre, debe ser primero el cultivo, atención y devoción de la tierra. La tierra es tan agradecida, que al poco tiempo nos devuelve el mil por uno de nuestro sacrificio y amor dedicado a ella, para que centupliquemos nuestra satisfacción. ¿Se descuida la agricultura? Pues la tierra nos descuida a nosotros y tendremos menos pan y más malestar.


No se estudian los cultivos, ni se cuida del laboreo, ni se abona la tierra; pero en cambio, se enjaezan soberbios coches y se hizo a los caballos, magnates, hasta vestidos de oro, en tanto que un pobre hombre ha de cavar la tierra haciendo de bestia y su adelanto en el laboreo es muy poco, en cambio de mucho cansancio y descontento, que tampoco abona la tierra con un magnetismo eficiente y positivo.


En nuestro Método Supremo, Lecciones de magnetismo, damos la más alta lección al respecto.


Se ve en el laboreo de la tierra, una desidia tan grande, que a quien comprende lo que esto representa, lo hace llorar.


Se la rotura y muy mal, unos pocos días antes de extender las semillas y apenas si han arrancado las hierbas; pero si esto se hace, antes y sin ningún remordimiento de la conciencia, se han dejado granar las semillas de esas cizañas; y antes de que el trigo (por ejemplo) que se siembra germine, ya está el campo cubierto de malezas; y solo porque los tallos padres de la sementera son por su naturaleza más altos, salen por encima del Vampiro; pero los hijuelos de la planta, que serían los centuplicadores de la cosecha, han muerto y la producción es pequeñísima; pero aún es demasiado comparado con el cultivo malo, poco y a destiempo que se hizo, y por añadidura, ajeno a toda economía moral y científica, por lo que ha desaparecido también, la economía moral y agrícola.


En cambio, entrad en la ciudad y veréis millones de caballos siendo magnates y miles de automóviles paseando a la lujuria y al despotismo.


En esos carruajes (fuerzas robadas a la agricultura) veréis muchas grandes muñecas luciendo su desgaste prematuro; pero no encontraréis su corazón. Son muñecas.


La agricultura en la Comuna, es la primera y mayor atención y sólo por ella habrá grandeza en Verdad de Verdad; y el progreso (que aún no pudo tener la humanidad) será un hecho, hasta extraer la luz y las fuerzas del Éter, que sustituya a todas las fuerzas y combustibles.


Tenemos esos secretos y los confirma el anciano 24 en su cátedra; pero es inútil su intento, mientras los hombres enrarezcan la atmósfera con sus pensamientos torvos y egoístas, porque ese tesoro es moneda del Padre, que no sirve para comerciar, porque no tiene precio, ni se puede emplear lo que es causa de la vida, para la muerte y destrucción de los cuerpos y cosas que representan la vida. Ese tesoro es sólo para la Comuna, porque es la moneda del espíritu en su reinado.


Sí, en la Comuna, todos los hombres (hasta el maestro antes que todo otro hombre) han de saber y practicar la agricultura; y para esto yo os digo que la tierra no es insensible como lo suponéis, y sabe agradecer los besos que le da el hombre, en la misma forma y con más verdad aunque os paga la esposa vuestros besos de amor, regalándoos un hijo. Asentad esto bien y que os sea ejemplo.


Todas las economías son buenas y necesarias; pero la economía rural y agrícola es la más trascendental, porque sin productos de la tierra, no podréis tener ninguna otra economía, ni aún como ciencia experimental, pues os faltaría la materia prima; y sin alimento el hombre no puede vivir, ni en la tierra ni en ningún otro mundo, porque en todos la materia vive de la materia; pero ésta, por ley fatal, tiene que servir de base al progreso del espíritu, siendo hombre, que es el único productor de todo, con las esencias que extrae del Éter, como única sustancia que el Padre Creador nos da, el Éter. Alerta, pues, hombres y cuidad bien de la economía rural y agrícola.


Libro: Los cinco amores

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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