Economía pública
- EMEDELACU

- 29 sept 2025
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Hija de la moral pública o social, es la economía pública.
Esta economía consiste en la buena administración de una ciudad y de la Nación. Pero ¿qué habréis de administrar si no habéis tenido productos de la economía rural y agrícola?
La economía pública, pues, es la órbita donde gira la economía doméstica, porque los encargados, municipios o gobiernos, son los que deben señalar las ventajas e inconvenientes de hacer esto o aquello; facilitar medios económicos a la producción, regular el consumo y el costo de las cosas, para que pueda la ciudad y la nación cubrir todas sus necesidades sin miseria y sin derroche y sin pedirle ni arrancarle a la madre tierra más que lo necesario a la vida holgada, placentera y racional.
La miseria reinante en estos momentos críticos, al extremo máximo en todo el mundo, dice muy claro que la economía pública no ha existido, o se ha olvidado hasta la letra; pero se puede asegurar que no ha existido, porque si hubiera existido, no podría borrarse del hombre, que, aunque hubiera llegado a la locura que presenciamos, tendría un momento de lucidez, como todo loco tiene, hasta los más furiosos, y en ese momento, los hombres de gobierno entre tantos, alguno habría recordado y practicaría la economía pública. ¿No la recuerdan? ¿No la practican? Entonces no ha existido; y si no ha existido, es porque la economía pública es sólo del régimen de la Comuna y es en vano que nadie lo intente fuera del régimen comunal sin fronteras, sin parcelas, sin dinero y con el amor por ley, porque fracasará.
Inténtelo quien quiera y se convencerá del fracaso, como si quisiera obtener melones de una Zarzamora.
Con la economía pública ha pasado lo mismo que dije de la economía doméstica; se ha entendido que economía es no comer, y ya dije que es un crimen de lesa humanidad, y esos crímenes ya no caben en la tierra; y como los hombres no son capaces, ni quieren (porque no quieren los Dioses religiosos) evitar esos crímenes de los que ellos viven.
Pero el decreto inexorable del Padre Creador, es: “Quitar todos los estorbos”; y llega la ley divina de justicia y los quita sin mirar oropeles, ni jerarquías dignatarias, renovándolo todo y la vida empezará como nueva, con todas las economías de la ley máxima de amor, que los Dioses religiosos no pudieron tener, porque no son Dioses de esa Ley.
El propietario de esa Ley es el Padre Creador, el gran Eloí, en cuyo nombre lo reconoce todo el Universo infinito, y ha dado su profilaxis para el día del reinado del espíritu, en 24 grandes cátedras de los 24 ancianos, sobre la base del amor, para la verdadera economía; y en esas lecciones magnas, inspírense todos los hombres, mientras llega el felicísimo momento, pero muy terrible para muchos, del instante de la implantación del régimen Comunal, que el mismo Creador ha decretado, y nadie podrá estorbar su omnímoda voluntad. ¿Quién se opone? Sólo los que no quieren la economía pública y que pusieron obstáculo a todas las economías.
Los sensatos, los éticos, ensayen mientras tanto la economía pública, que ya llegará su perfección con los grandes rendimientos de la economía rural y agrícola.
Libro: Los cinco amores
Autor: Joaquín Trincado
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