Economía Doméstica
- EMEDELACU

- 29 sept 2025
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La economía doméstica consiste en someterse a una pauta o regla calculada, pero no rutinaria y sí ascendente, para conseguir siempre un mejor género de vida sin salirse de su posición, es decir, de los medios con que se cuenta para la vida.
Esta economía pertenece de lleno a la mujer dentro de la órbita de la casa; pero la órbita es el hombre, que ha de preparar los medios de la vida doméstica.
Como por la organización irracional que hasta hoy ha regido las sociedades, todo se encuentra enredado en la malla de las leyes económicas de los pueblos, casi no ha tenido vida la economía doméstica; pues donde pudiéramos ver algo que semejara economía, poco ahondaríamos para descubrir egoísmo, avaricia y tacañería, y a lo más encontraríamos laudable la parsimonia necesaria para distribuir el poco y mal alimento para las horas del día; y esto no puede ser economía, porque se castiga al organismo con la escasez, que luego redunda en descontento, y las más de las veces acaba en enfermedades y siempre en raquitismo en la infancia; es decir, que lo que es parsimonia, es miseria y esto no es economía.
Desgraciadamente y en general, es ésta la economía doméstica que ha habido en la tierra; pero particularizándome un poco con las llamadas clases altas, pudientes o privilegiadas, entienden la economía en poner diferente comida y diferente pan a sus servidores, o rebajándoles el salario a medida que los artículos necesarios a la vida suben. Pero en cambio en un té, en un banquete, en un sarao provocativo e inmoral en todo concepto, derrochan la comida de una familia en un año, o la fortuna de una familia para toda la vida.
¿Y los vestidos? ¿Y las joyas?... Y ni siquiera se los han fabricado ellos, ni construyeron el palacio en que se enseñorean, ni el teatro donde exhiben descotadas sus remilgos tachonados de revoques y pinturas, que disimulan los estragos que marcaron en sus rostros los vicios adquiridos en la holgazanería. Y no tienen la culpa esas clases, ni las culpo más que en lo que tienen de inhumano hasta para ellas mismas, puesto que por los vicios se suicidan paulatinamente. La culpa está en la errada educación. ¿Y quién es el encargado de esta? Por todo, aunque no queramos, aparece el mismo peine. Hasta hoy, quiso y se jacta de ser el educador, el Dios religioso... Anatema a él por inmoral y causa de la inmoralidad social.
En fin, la economía doméstica la han entendido todos en no comer, o comer menos, o más malo y aún nocivo a la salud; y eso, lejos de ser economía, es un crimen de lesa humanidad, que hoy la ley de justicia viene a quitar con el establecimiento de la Comuna, en la que ninguno baja; todos suben, pero todos se igualan en derechos y obligaciones; y quien no esté conforme, que detenga, si es capaz, a la Ley de Justicia, que empezó a borrar las rayas que los hombres hicieron sobre la tierra.
Entre tanto, entended que, economizar no comiendo, es un crimen que pagamos con enfermedades, y es culpable quien usurpa el producto al trabajador.
Libro: Los cinco amores
Autor: Joaquín Trincado
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