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Joaquín Trincado

Economía del tiempo

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Ninguno podrá preciarse de económico si no economiza el tiempo, distribuyéndolo con diligencia racional y provechosa para cada cosa de las necesidades de la vida, en el desempeño de sus funciones.


En un código que al mundo se le dará, está bien dividido el tiempo en cada día y han de llegar a todos sus deberes sin precipitación, con medida matemática, sin hastío y con agrado; pero para esto, la educación es la primera parte profiláctica y en la Comuna, la Profilaxis será completa.


El tiempo destinado al trabajo ha de emplearse en el trabajo obligatorio; y el destinado al asueto, no se ha de sustituir por trabajo o estudio y ni aun por descanso corporal, sino que cada tiempo ha de ocuparse según el reglamento, con diligencia, porque así se llega a todo con precisión.


¿Creéis que es provechoso, ni el progreso gana, ni acrecentáis el bienestar, porque las horas destinadas al descanso las paséis en asueto, porque os atrae? El cuerpo reclamará sus horas de descanso, pagándolo con malestar y aun corréis el peligro de que no tenga fuerzas y las aptitudes necesarias para la faena, por cansancio o por embotamiento, y aquí se ha cometido el delito de robo a la producción, del que sois responsable ante la comunidad y el progreso.


Si las horas de estudio y del asueto las dedicáis al trabajo por creer que acrecentáis la riqueza, os engañáis también, porque si estudiáis esas horas la ley del trabajo, ahí está la economía verdadera, porque en el estudio, habréis encontrado un modo de menor esfuerzo y no andaréis dando vueltas y titubeando en vuestra obra.


Medir el tiempo, es comprender la economía del tiempo. Hacer las cosas a destiempo es perder el tiempo.


Libro: Los cinco amores

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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