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Joaquín Trincado

Economía Científica

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 29 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

La economía científica casi se confunde con la economía moral; pero, sin embargo, tiene sus puntos de diferencia, pues mientras la economía moral concibe, idealiza, la economía científica obra. La economía moral es el pensamiento y la economía científica la voluntad: y divinizando esto (porque cabe), la economía moral es como el Éter única substancia, como pensamiento del Creador, para la creación infinita; y la economía científica es la voluntad ejecutora, que del Éter hace los cuerpos y las cosas que, con peso y medida, demuestra en las obras la vida; de lo que llegamos a comprender que, esta voluntad del Creador, es el Espíritu, que lo individualizó para ejecutar la creación; y encerrado en el hombre, por su propia naturaleza idealiza y da voluntad a su alma y cuerpo, para la realización y demostración del pensamiento en los hechos.


Es grande este trago que os doy, hermanos míos; pero es el quinto capítulo de economía, y no hay quinto malo. Pero ya lo habéis pasado y lo digeriréis: para lo que tenéis como aceite fino, las doctrinas que anteceden y libros anunciados con la filosofía, que deseo bebáis con sosiego y calma, que lo necesitáis para esta lección.


La economía científica, pues, es concretando, pesar matemáticamente todas las cosas, para el resultado probable favorecido por la exactitud de los componentes y preparativos mentales y científicos, antes de exponer ni hacer gasto ninguno de interés y fuerzas, y aún se debe economizar ciencia, es decir, que se debe pensar, más que pesar y medir.


Con esto, podéis tomar ahora otro traguito, si no tan grande como el de arriba, acaso más amargo para muchos, porque aquí, como es un compendio, no he de entrar mucho en la metafísica profunda, que es el suavizador de los dolores. Eso lo hice hasta atomizar las cosas en el Conócete a ti mismo, donde lo veréis.


Sabed, pues, que la matemática no lo domina todo, ni tampoco es exacta, aunque sea lo más exacto que en ciencias tenemos. Pero el idealismo, la razón, que es el Espíritu, ésta si lo domina todo, porque es la matemática pura; ésta no necesita cuadrar el círculo que es vicioso, porque para el espíritu, para su razón, para su idealismo, no existe el círculo, ni el quebrado, ni el decimal. Para él, solo existe la vida, y él mismo es la vida, confirmándolo Shet, cuando dijo: En él estaba la vida y la vida es la luz de los hombres».


Aunque no todos comprenderéis esas profundidades hoy, luego sí las comprenderéis, pero entre tanto, pensad más que pesar, y luego pesaréis, mediréis y ejecutaréis con gran economía científica, porque la economía moral es la más barata, aunque es más alta y tenemos el deber de usarla en toda su grandeza y verdad.


Libro: Los cinco amores

Autor: Joaquín Trincado

 
 
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