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Joaquín Trincado

Abril 14 de 1912. Médium Portillo

  • Foto del escritor: EMEDELACU
    EMEDELACU
  • 10 jul 2025
  • 13 Min. de lectura
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Posesionado dijo:

    Heme aquí, Paz, Amor; la unidad sea vuestra norma.

   

    Puntos profundos en tus versos tocas:

Amor sublime tu verso respira:

Y el grande amor, que mi amor inspira

Sea bastante a templar mi lira

Para llenar tu amor, de mi amor y aromas.

 

    Lo que busqué siendo Xavier tú bien lo sabes

Y que di leyes que rigen de muchos siglos

Que renovarse debían, ya te lo he dicho,

Que para el imperio de los romanos

Que casi era entero el orbe humano,

Las que di, para entonces, eran suaves.

 

    No se renovaron en su aplicación,

porque el fondo, sería sustituido

En el día santo del equilibrio;

Después de celebrado el juicio;

Mas Roma y su Imperio, en triste memoria,

Como otras antes, pasó a la historia

Sin aún dictarles la Ley de Amor.

 

    Pero en el tiempo, siempre presente

Los hombres pasan y el de Xavier

Que es en España de medio ambiente…

Aún sus anales llámanme apóstol;

Me hacen justicia, porque celoso

De amor me llaman, lo dicen bien.

 

    Más ignoran esa y otras naciones

Que un nombre, no hace al hombre,

Fui Xavier, Poncio, Auffer y más nombres,

Pero me llaman todas las constelaciones

Aunque de Xavier saben el nombre,

Por justicia y equidad

El espíritu de Verdad.

 

    Más llegué por mi progreso

En mundos de expiación

Estudiando con acierto

Las leyes del firmamento

Y terminé mi proceso

Y me hice asiento en Sion.

 

    Allí estudié la grande cosmogonía

Y adquirí luz y majestad

Y encontré en la universal filosofía

El valor, la fuerza y la verdad.

 

    Allí mi amor se agrandaba

En el amor de Eloí universal,

Y cuanto más me elevaba

Más grande la verdad hallaba

Y más y más me llamaba

Aquel centro que admiraba

Más allá del más allá.

 

    Mucho hube que aprender en Sirio

Como lo llama la tierra

Y lo señalé mi sitio

Por mi grande afinidad

En aquella gran esfera

De luz, de dicha y belleza;

Mas yo le traje más luz

Y en él di asiento a Jesús

Maestro que es de la tierra

Y allí aprendió la verdad.

 

    Sirio lo llama la astronomía;

Sion lo llama la cosmogonía;

Sion lo llamas en tu filosofía;

Sion lo llamará la universal familia.

 

Ya sabes dónde aprendí la verdad;

Hoy de allí la luz viene a la tierra;

Hoy allí los maestros de las estrellas

De 7 ½ nebulosas de mundos llenas,

A pedir, y ayudar vienen y a decretar

La justicia de los mundos y de los hombres,

Porque allí se les reparten los dones

Del Padre, con justicia y equidad.

 

    ¿De qué mundo vine a vuestro mundo?

Te lo diré, amado hermano,

Diles a nuestros hermanos,

Que descendí de Neptuno.

¿El tiempo?... No se precisa

Ni es cosa que os interese;

Por muchos siglos que diga,

Siempre es hoy, siempre el presente.

 

    Pero vine de Neptuno

Que poco há habéis descubierto;

Y con ser tan grande mundo,

Sólo anotarlo habéis hecho.

 

    De allí vine y traje leyes

Porque vi que os faltaban

Y di las que os llevaran

Poco a poco a ser conscientes. 

 

    Y si os di leyes que se han hecho seculares

Viniendo yo de allá arriba…

¿No serán aquellas humanidades,

¿Símiles, a vuestra vida?...

 

    Más desde Sion veía

El progreso de la tierra

Muy tardo, aunque vio la luz

Que le trajera Jesús

Y el amor, la gran María

derramaba a manos llenas,

Vine a la tierra en Che Auffer;

Di nuevas leyes y pulsé el temple

De los hombres y… tu temple

Y tuve convicción plena

Que la religión siempre sería

La que empañara la luz;

Volví y con la misma cruz;

Pulsé el error para hacer justicia;

Esta vez era Xavier.

 

    Estando tú en temple y luz,

Cumplidas las profecías

Como anunciara Jesús

En espíritu y verdad

Que era el encargo del Padre,

Vengo en justicia y verdad

Y aunque largo, no fue tarde

Y ya, hecha la justicia,

Jesús descansa en Sion

Y en la carroza María;

Pues cumplida su misión

Se vistieron de su luz

Quedando rota la cruz

Pasando en mito a la historia;

Y pasará su memoria,

Mas no pasará el amor

Que es ley del eterno día

Que escribes con una filosofía

Que los hombres cantarán

Porque será siempre viva

Y dictan y dictarán

Maestros de la cosmogonía

Que vinieron y vendrán

Cada vez uno mayor.

 

    Es justicia que así sea

Hermano mío… “Anticristo”. (¿¿??)

Porque lo negro del Cristo

Ha pasado de la tierra

Y a Jesús crucificado

Lo han visto en los mundos todos

De nuestro Plano Primero

Que en Sion está el Consejo

Y vinieron con mí todos

Que a Jesús justificaron…

Y al Juez y al tribunal

Y me entregaron el ancla

Que es del Padre la alianza

Y la insignia de la Luz

Con la que fui proclamado,

Espíritu de Verdad,

¡Ay!...

¿Por qué me siento pequeño al hacer esta confesión?

Miro… me reanimo y busco a Dios.

Y lo busco y nada vencerá mi tesón,

Porque traigo de la cosmogonía, todo el amor.

 

    Porque veo miserias, la tierra me entristece;

Me entristece el dolor de toda la humanidad:

Quiero darle el néctar de la solidaridad;

Más la batalla que falta es de lobos fuertes.

Y como veo el corazón doliente…

Mido distancias

No me empequeñezco,

Sí me entristece.

Busco el verbo, siendo luz:

El que busco, no es Jesús;

Es el obrero en el ser consciente.

¿Soy un soldado acobardado?

No soy cobarde; soy precavido

Porque oigo el fiero aullido

Del lobo, aún no de sangre saciado.

 

    Veo la maldad y la maraña

Cómo se atrincheran y se avallan

Y a los que he de llevar a la batalla

Tengo que imponerlos de sus mañas.

 

    Los que en la niebla se esconden,

Son murciélagos de noche:

Más yo a pie y ellos en coche,

Sin querer y queriendo, me reconocen.

 

    Vengo a traer la Ley de Amor

E importa ser perspicaz

Para no amargar la paz

Equivocando el momento de la acción.

 

    En el universo estáis reconocidos

Tú, éste, el que ve y a afirmarlo vine  

De donde sabes que no hay nieblas;

Y aunque aquí haya tinieblas,

De ellas también me aprovecho;

Porque es de gran provecho

Que la materia recline,

Y no tener el Espíritu con sueño.

 

    La tiniebla tiene efecto

Y aún de su negro color

Y de su ciego y su mudo

Que es efecto, saco amor

Para dárselo a este mundo.

 

    ¡Este mundo!... Punto imperceptible, opaco,

Pero, así y todo, ocupa posición hoy,

Y la luz ya lo circunda y me ufano

De llevarlo al progreso y al amor.

 

    Y porque en el Código escribes

Con tal seguridad y filosofía

Cuanto a su vida estudias y describes,

A afirmarlo yo, me obligas.

 

    Está en ley, por su progreso;

Es la luz propia el bello ideal,

Es justicia y así la Ley obrará;

Y para su perenne luz y su progreso,

De la tierra, una parte volará…

 

    De luz prestada, no depende la belleza;

Pero de los sabios, no está en la cabeza…

Aunque conciben y piden, la luz sideral.

 

    Y la luz sideral desciende al hombre de progreso

Y a los mundos, de la mano superiora,

Para servirles de guía y de recto sendero,

Para adquirir la belleza de la luz propia.

 

 

    Yo traigo esta luz para siglos seculares

Para mis hermanos del mundo tierra;

Hasta que ya, helados sus mares…

Marchemos en haz como un cometa

Que su cabeza será la hermosa rosa

De su progreso y de su sabiduría

Y bogaremos repartiendo aromas

Y saludando a toda la cosmogonía.

 

    La tierra entonces, cumplió su historia

Y no tiene que dar más de sus entrañas;

Pero va su esencia, en espíritu, a otras campañas

Y ella, se disgrega, pero dejará memoria

Y constancia, en la eterna historia

Y vivirá la tierra en muchos mundos

De luz, de progreso y de amor,

Que así paga el Creador

Al que del trabajo rudo

Por su esfuerzo, se embellece y fortifica.

 

    Este es el proceso de los mundos del universo

Y de los hombres, aún de este mundo estrecho;

Pero yo traigo la Luz y los pertrechos

Y sabrán que nadie ha muerto

En toda la cosmogonía infinita,

En la que no pasa el tiempo, ni el día.

 

    Has escrito que años setenta y cinco mil

Faltan de creación a la tierra.

Los has escrito y soy obligado a decir

Que así es, y es de justicia y será.

 

    Más desde el hombre pequeño

Hasta el mundo sideral,

Todo es vivo, nada hay muerto

Siempre hay mucho más allá.

Y en los 75,000 años

Que este hecho pasara así,

Será el principio y no el fin

De la vida universal.

 

    La vida universal estará en su desarrollo;

Más la materia ha llegado a su emporio;

Y la tierra, no teniendo más que dar,

Ve salir de su seno maternal,

Su germen vivo, que siempre vivirá

En sin fin progreso y eterno desarrollo.

 

 

    Al mundo lo arrastró una nebulosa

Como cosa útil en el eterno concierto:

Más la tierra salió de su perihelio

Y los espíritus forman una rosa

De luz y aroma computando el valor del peso.

 

    Y caminando el hombre sin parar…

Se eleva… se eleva… y sabe dónde va,

A aquel centro que allá, más allá ve

Y lo tiene por su esfuerzo que alcanzar,

porque salió de él y a él tiene que volver.

 

    Esta revelación ¡Dios… mío!...

Que el hombre, en el tiempo ha de llenar…

Yo la comprendo y me abruma…

Qué será el hombre en la cuna

¿Y en el correr del infinito?...

El cuerpo es tierra y en la tierra queda;

Pero el alma es majestad.

Y de ella lleva la esencia;

Pero el espíritu es la igualdad.

 

    Ante tanta majestad…

¡Qué pequeñito me veo!...

Pero venid; venid porque os quiero

A esos mundos presentar.

¡Veis su inmensa magnitud?

¿Qué soy yo ante ese conjunto?

¿Y qué somos todos juntos?

¿Tenemos similitud?...

 

    Bajemos ahora a la tierra;

Ya en ella, me reconocen.

Hoy ya los hombres caminan

Estudiando consecuencias.

 

    Ya los caminos recorre…

Tienen valor, ya se animan…

¡El hombre… ya… está aprendiendo!

Dentro del camino universal

De la ley que vine a dar,

Que dentro de sí tendrá,

Porque el hombre estará dentro

De la iglesia universal…

Que como lo habéis oído,

Es sólo el espiritismo,

Porque el espiritualismo,

Como ya lo he referido,

Es la amalgama del cristo

Y así también lo han descrito

Los maestros de la Luz

Justificando a Jesús

en Maestro de verdad;

A mi Espíritu de Verdad

  Al tribunal y a ti el Juez, o… el “Anticristo” …

 

    Pero yo, en ese gran día

Absorbo el cargo que encierra

Derribar las falsas ciencias

Y falsas filosofías

Jurando a Dios y a la cosmogonía

Llevar a la luz la tierra;

Se hizo el juicio y la sentencia

Y saludé al nuevo día.

 

    No puédome justificar

Porque espíritu u hombre carnal

Confirmar cargos, no categorías

No debe por buena filosofía;

Más de la gran cosmogonía

Maestros vinieron y más vendrán

Y en ley nos justificarán

Dando a vosotros su amor y su ciencia,

Que tú, en constancia y paciencia

Al código trasladarás:

Y será el libro en verdad

Del prólogo que di a Kardec,

Pues tu precursor él fue:

Y aquellas y estas memorias,

No matarán la memoria

Del único Espiritismo;

Pero el espiritualismo

Pasará pronto a la historia

Triste con la cruz y el cristo.

 

    El preclaro Espiritismo

En el universo es Ley

Y el espíritu no es grey;

Grey, es el Espiritualismo.

 

    El Espiritismo es Ley universal y social

Del espíritu y del hombre

Porque es nombre de verdad

De justicia e igualdad

Que los hombres sólo de nombre

No lo pueden acatar;

Más los hombres que son hombres

Sabiendo su Trinidad,

Harán suyo el “Código de Amor Universal”.

………………………………………………….

………………………………………………….

 

¡Qué pequeñitos nos vemos ante tanta majestad!

¿Buscáis a Dios? Vamos os digo

¿Buscáis amor?... Venir conmigo.

¡Hermanos míos! Volad…

Ascendamos… Admiremos…

Aspiremos… Saturemos

Nuestro espíritu de Amor.

Admirar esas bellezas;

Contemplad esa armonía

Pero aún mayor hay mayor grandeza,

Aún hay mayor alegría

Mucho, mucho más allá.

¡Y si esto es el plano quinto!...

Cómo será el infinito

¿Y lo hemos de conquistar?...

¡Qué pequeñito que soy!...

Pero mi amor es tan grande

Que lo abarca todo eso;

Pero en mi justicia quiero

Mostraros este engranaje

Que solo puede hacer Dios.

 

    Aspiremos, aspiremos este amor

Qué libre está para el alma

Aun del hombre de la tierra opaca;

¡Miradla! ¡Qué pequeñita, da compasión!

Pero ¿veis? No está perdida

En su apartado rincón;

Allí llegan los efluvios y el amor

De esta tan gran armonía

De esa… infinita mansión

Que no podéis describir,

¡Pero que sí la admiráis!...

 

    ¡Tan grande dicen que soy!...

¿Y qué soy ante todo esto?

Pero mi amor pasa de eso

Y casi sombra ante eso soy.

 

    Descendamos ahora un poco,

Ya aquí soy grande; me veo.

Allí apenas soy luz

Y aquí, mi luz le da luz

A todo el plano primero.

 

    Descended ahora a la tierra,

¿No es verdad que ya está bella?

¿Veis cómo penetra la luz?

Ya os lo dijo Jesús

Y como ya llegó el día,

Cantemos el hosanna de alegría

Venid, Jesús y María

Que por la cosmogonía

Os justifica, el Espíritu de Verdad.

  

Léase el comentario y artificio que imaginé para que mis hermanos puedan formarse una pálida imagen de lo que vi en el Plano Quinto, que lo encontraréis en la “Filosofía Enciclopedia Universal”, con fecha 14 de abril de 1912. Ahora para cerrar esta primera parte del Código, ¿qué les diré a mis hermanos?

   

Muchos os habéis inquietado en la lectura un tanto acerba de mis acusaciones. Pero sólo ello responde al cumplimiento de mi deber. El mal está muy profundo y arraigado y no es posible la autopsia sin desmenuzar y triturar los huesos y los músculos, para determinar las causas de la enfermedad.

  

Pero por mucho que os duelan mis acusaciones, no será seguramente tan profundo vuestro dolor como el que yo he sufrido, porque en mí se reconcentra el conocimiento de los padecimientos de toda la humanidad; y por bien empleados daría mis sufrimientos y mis lágrimas… sí, mis lágrimas… porque las he derramado ante tantas iniquidades, si os aprovechara esta medicina, amarga, como todas las que son eficaces al cuerpo humano.

   

Y si para el cuerpo transitorio se usan con afán los medicamentos y se echa mano del escalpelo y aun no se vacila en la amputación de un miembro para librar de la gangrena al resto del cuerpo, ¿qué no se deberá hacer para librar el espíritu, que uno solo tiene más valor que todos los cuerpos juntos, en lo material?

  

Esto lo comprende y lo sabe el Juez que la ley señaló y quiere hacerlo saber y comprender a todos sus hermanos; y en su amor y en cumplimiento del mandato del Padre, que me mandó a llevarla a sus hijos, tomé la decisiva de la amputación y pedí la justicia suprema de la Ley Divina, cuyo tiempo se había cumplido y descendió hasta mí el Espíritu de Verdad, con toda la cosmogonía y se amputó el miembro que no quiso curarse; y el día de la firma de la sentencia en el juicio final, fueron expulsados los que no quisieron acatar la ley de Amor en la Comuna, porque eran aferrados a la supremacía, causa original de todos los males de la humanidad.

  

Hecha esta amputación, se limpiaron los espacios de las negras tinieblas que aquellos espíritus hacían y quedaba su grey de la tierra con la enfermedad latente, pero estacionada en ellos mismos, porque no pueden sus espíritus ir al espacio a recibir la ayuda que aquéllos les prestaban; pero están las raíces tan extendidas, que alcanzan y envenenan a todas las clases de la sociedad en el mundo todo. He ahí la causa de mi estudio de tantas miserias; de mis acerbas acusaciones, sin mirar sexos ni clases, acusando y recriminando donde quiera que hallaba el virus, como en el prejuicio y la conveniencia, o la ponzoña, como en la imposición del plutócrata y el celibato religioso.

 

¿Más quién podrá acusarme de parcialidad o despecho? ¿Quién de odio ni venganza o sedición? Yo quiero lo que el Padre quiere; la salvación de todos mis hermanos. Yo soy la acción de la justicia divina; el portador de la verdad pura y única y represento entre mis hermanos de la tierra al que tiene la justicia y la verdad del Padre, que es el Espíritu de Verdad que todos esperabais y llegó.

  

Pero la verdad es dura y amarga y no puede vestirse de ningún ropaje que la envuelva y la desfigure como la han vestido las religiones, hasta el punto de no poderla encontrar en ninguna, que me pudiera servir de punto de partida y hube de ir a traerla al mundo de la verdad; y, en Sion se me entregó en pleno tribunal del Consejo del Padre. Pero para bien de la humanidad, traje con la amargura de la verdad el lenitivo o almibarado del santo y puro Amor, en el que se han cifrado todas las leyes del Creador y así la ley, es sólo Amor. 

   

No era tarea fácil hermanar la carne y el espíritu, porque las religiones los habían declarado enemigos irreconciliables; y, sin embargo, los mismos que hundían la carne en artículo de fe, vivían de ella y no se han saciado nunca, llegando a la mayor quimera de anteponerse a la santa ley de la procreación con el celibato y ha causado el desconcierto y han sacrificado millones de vidas, que al fin tienen que pagar, dando vida a los que mataron.

   

¿Puede darse mayor aberración que condenarse uno a sí mismo al no ser? Pues esto hacen con el celibato; porque si todos los hombres comulgaran en ese absurdo, cumpliéndolo, poco tiempo sería necesario para acabarse la humanidad; pero al Padre nadie lo burla, y en su sabiduría saca bien del mal y hoy queda santificado el amor de la carne dentro de su ley, que sirve de base al puro amor del espíritu y así ser consigue unir las dos potencias; la materia y el espíritu.  Esta es la armonía del Séptimo día de la humanidad de la tierra, en cuyo primer siglo de la nueva era quedará establecida la santa Comuna de Amor y Ley, con la que acaban todas las miserias que el mundo ha presenciado y la materia sirve al espíritu viviendo en la unidad, porque “fuisteis y ya no puede ser que no seáis”.

  

Tremendo y peligroso fue el cargo de Juez, que por mandato y de orden del tribunal superior hubo de afrontar las consecuencias del Juicio de Mayoría; más si tremendo es el juzgar, terrible es sostener, implantar y hacer cumplir la ley que por última vez se escribe en la tierra; pero la justicia toma la acción por entero y ya anuncia su cercano final, por lo cual se os entrega para su estudio esta primera parte de estudio fundamental de lo que se hizo que no se debió hacer y de lo que tenemos que hacer que no se ha hecho; para luego de este estudio, entregaros las leyes que componen la segunda parte, las que os serán familiares y fáciles de aplicar con los conocimientos preparatorios de esta parte primera, por lo cual, en amor, pero en justicia os pide y seáis aplicados en su estudio y no tengamos que lamentar ninguna prevaricación, lo que será vuestro galardón y consuelo de:

      

El Maestro Juez.

 
 
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